¡Invierte bien ese aguinaldo!

A estas alturas del mes y año, ya la mayoría de trabajadores debió haber recibido su aguinaldo, y la pregunta que muchos se hacen es ¿en qué lo invierto? Y es que dados los resultados que se espera que tengan las afores este año, de apenas un 2.5 por ciento de rendimiento real en promedio, y las bajas tasas que pagan también instrumentos de tasa fija como los Cetes, se vuelve necesario buscar mejores alternativas.

El reto se vuelve más grande en un ambiente de inflación elevada como la que se registró en noviembre pasado, de 6.63 por ciento anual, pues de ese tamaño como media es el poder adquisitivo que han perdido nuestros ahorros si los dejamos en pesos, ya sea debajo del colchón o parados en una cuenta de banco.

Pero mire: para poder invertir primero que nada hay que tener ahorros, y eso sólo se puede conseguir si usted gasta menos de lo que gana.

Desde luego, es más fácil decirlo que hacerlo, pero este paso es indispensable. Si usted está en la situación contraria y gasta más de lo que gana, lo primero para poder invertir es que equilibre su presupuesto.

En esta situación sería buena idea destinar al menos parte del aguinaldo al pago de deudas, con lo que podrá reducir sus abonos mensuales y ampliar así su ingreso mensual disponible para otros fines.

Ahora, si usted ya está ahorrando, es necesario que tenga metas que le permitan establecer para qué lo está haciendo y a qué plazo.

Si es para pagar un viaje que hará en un año o menos, o para el enganche de un auto o una casa, etc., es decir, para algo más o menos inmediato, tal vez no resulte después de todo tan mala idea buscar instrumentos que aunque den un rendimiento bajo, le permitan mantener la disponibilidad de su dinero. De este modo no dejará de perder, pero al menos amortiguará el impacto.

Eso sí, tome en cuenta que hay que invertir también para el mediano y largo plazos: para su retiro, para la universidad de sus hijos, en fin, para lo que usted disponga. En dichos casos lo más conveniente es invertir en valor, esto es, en activos que prometan darle una rentabilidad mayor en términos reales, con lo que no sólo no perderá, sino que podría ganar poder de compra a futuro.

Dado su propósito y plazo, este tipo de inversiones deben hacerse con la intención de no tocarlas por un buen rato.

Entre los activos a considerar están divisas relativamente fuertes como el dólar, el euro, el yen, metales preciosos amonedados como las onzas de oro y plata Libertad, los centenarios, acciones, índices, y hasta un poco en opciones más especulativas y de mayor riesgo como como el bitcoin, ethéreum y otras criptomonedas.

Llegados a este punto le tengo que advertir algo: para seleccionar los ‘mejores’ activos, que son los que se ajusten de manera óptima a su perfil de inversor (según edad, aversión al riesgo, edad, etc.), se necesita dedicar algo de tiempo a su educación financiera.

La razón es que no hay recetas únicas y válidas para todos, porque todos tenemos gustos, preferencia temporal, ingresos, gastos, edad y mil circunstancias más que son distintas. Por eso, se necesita invertir en formación e información para que usted tome las mejores decisiones financieras que sea posible, para tener inversiones como traje a la medida.

En conclusión: llegados al final de 2017 y a punto de iniciar un nuevo año, no se olvide del ahorro, que lo que guarde de forma inteligente hoy, se lo va a agradecer usted mismo mañana.

By Guillermo Barba